Marketing para restaurantes y bares en Los Cabos
El letrero, el menú, el Instagram y la reserva, hechos por el mismo equipo.
Un restaurante en Los Cabos no compite por el mejor plato: compite por ser el que alguien encuentra a las siete de la tarde, con hambre, a dos cuadras, desde el celular. Eso se decide en cosas que no están en la cocina — si la ficha de Google tiene fotos de este año, si el letrero se lee desde la banqueta de enfrente, si el menú en línea abre rápido, si alguien contesta el mensaje de Instagram antes de que el cliente escoja otro lugar.
La parte incómoda es que esas cosas suelen estar repartidas entre cuatro proveedores que no se hablan: el que hizo el logo, el que imprime, el que lleva las redes y el sobrino que hizo el sitio. Cuando cambias el menú, cambia en la pared pero no en el sitio; cuando cambias el logo, el letrero viejo se queda dos años más. Aquí sale todo del mismo taller, así que lo que dice la pared y lo que dice la pantalla dicen lo mismo.
Y hay una parte que una agencia remota no puede hacer aunque quiera: ir. El vinil se despinta con el sol de aquí, el viento despega lo que no está bien pegado, y el letrero de la calle necesita permiso del Ayuntamiento antes de colgarse. Nosotros lo imprimimos, lo vamos a instalar y lo volvemos a ver cuando pasamos.
Lo que cambia en este giro
El letrero necesita permiso, y eso se tramita
Los Cabos tiene un reglamento de anuncios con requisitos concretos: medidas, idioma, anuencia y planos según el caso. Lo investigamos artículo por artículo para escribirlo en el blog, y por eso el diseño sale contemplando lo que la ventanilla va a pedir en vez de rehacerse después.
El material aguanta el clima de aquí, o no sirve
Sol directo, salitre y viento del Pacífico. La elección de material y de adhesivo cambia según dónde va la pieza, y esa decisión la toma quien la va a instalar, no un catálogo.
Contenido cada semana, no una vez al año
Estamos a veinte minutos, así que podemos volver a grabar seguido. Eso es lo que sostiene una cuenta: material nuevo de tu comida real y tu gente real, no un banco de fotos de un viaje de producción.
Se trabaja en español y en inglés
El comensal de Los Cabos llega en los dos idiomas, y el menú, el letrero y la respuesta del mensaje tienen que existir en los dos.
Las reservas pueden ser tuyas
Si hoy pagas comisión por reservas que llegan igual, se puede montar el cobro de depósito y el seguimiento por tu propio canal. No es magia: es dejar de rentar la relación con tu cliente.
Qué del taller aplica aquí
- 01
Impresión y señalética
Lo diseñamos, lo imprimimos y lo vamos a instalar nosotros.
- 02
Video y fotografía
Contenido grabado aquí, con tu gente y tu producto real.
- 03
Gestión de redes sociales
Alguien responsable de que se publique, se responda y se mida.
- 04
Identidad de marca
El nombre, la cara y las reglas con las que tu negocio se presenta.
- 05
Sitios web y desarrollo
Un sitio que carga rápido, sale en Google y cobra depósitos.
- 06
Cabo Hospitality OS
El sistema de reservas, CRM y cobros que corre por debajo del negocio.
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No hace falta que llegues con el proyecto definido. Con que nos digas qué está pasando y qué te gustaría resolver, armamos el alcance y te respondemos con el número. Si prefieres empezar viendo el taller, también se puede: está en Cabo San Lucas y se visita.
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